El liderazgo también se comunica con la mirada: el poder de lo visual en tu imagen profesional
- Carlos Estrada

- 20 ago
- 3 Min. de lectura
Actualizado: 21 ago
Cuando pensamos en liderazgo, solemos asociarlo con decisiones firmes, estrategias claras y capacidad de inspirar a otros. Pero hay un aspecto igual de importante y, muchas veces, subestimado: la forma en que nos presentamos visualmente al mundo.
La comunicación no verbal representa más del 65% del impacto de un mensaje, según estudios de Albert Mehrabian (UCLA). Eso significa que, antes de que un directivo pronuncie una sola palabra, su audiencia ya ha formado una impresión a partir de gestos, postura, mirada y, por supuesto, la imagen con la que se muestra.

Liderazgo y percepción: lo que dicen los expertos
Joe Navarro, ex agente del FBI y especialista en lenguaje corporal, afirma que “la gente decide si confía en ti en cuestión de segundos, observando señales no verbales que muchas veces ni siquiera controlamos conscientemente”.
Vanessa Van Edwards, autora de Cues, explica que ciertos microgestos como la inclinación de la cabeza, la apertura corporal y el contacto visual son percibidos como señales de poder o vulnerabilidad.
Paul Ekman, pionero en el estudio de las microexpresiones, demostró que emociones como seguridad, desconfianza o empatía se filtran en fracciones de segundo y son interpretadas de manera casi universal.
Traducido al entorno corporativo: un retrato profesional que muestre confianza, apertura y liderazgo puede tener un efecto más persuasivo que cualquier discurso escrito en un perfil de LinkedIn o en la web corporativa.
Lo visual como herramienta estratégica
Vivimos en un ecosistema digital donde la primera impresión sucede en pantalla. En LinkedIn, según datos de la propia plataforma, los perfiles con foto reciben 14 veces más visitas y hasta 36 veces más mensajes que aquellos sin fotografía. Pero no basta con “tener una foto”: importa qué comunica esa foto y eso es algo que he venido investigando y poniendo en práctica en las sesiones que hago.
Un directivo necesita transmitir, en una sola imagen:
Confianza, para generar credibilidad.
Cercanía, para conectar con su equipo y clientes.
Autoridad, para sostener su liderazgo en la industria.
La clave está en cómo se trabaja la comunicación no verbal durante la sesión fotográfica. La postura recta pero relajada, la mirada directa sin rigidez, la leve sonrisa estratégica, los hombros abiertos… todos estos detalles se convierten en códigos visuales que el observador interpreta al instante.
El retrato como narrativa emocional
La fotografía corporativa no es un trámite técnico, es un proceso emocional. Mi enfoque consiste en trabajar con cada cliente para identificar qué emociones quiere proyectar hacia su audiencia: ¿seguridad?, ¿innovación?, ¿cercanía?, ¿visión de futuro?
Durante la sesión busco detonar esas emociones con dinámicas, conversación y ajustes de lenguaje corporal. No se trata buscar posar sin sentirlo, sino de sentir primero lo que quieres comunicar, para que la cámara capture lo auténtico.
En otras palabras: la foto se convierte en un retrato de liderazgo, no en una simple imagen.
Liderazgo visible, liderazgo confiable
Un directivo puede tener el mejor currículum, logros y experiencia, pero si la primera impresión digital no refleja autoridad y confianza, está dejando escapar oportunidades de conexión y de influencia.
Un retrato corporativo profesional no solo mejora un perfil de LinkedIn o la web de la empresa. Es una herramienta estratégica de comunicación que respalda todo lo que un líder dice y hace.
Reflexión final
El liderazgo no se construye únicamente con palabras, se proyecta desde la forma en que nos presentamos. Recuerda que hoy, más que nunca, esa presentación sucede primero en lo digital.
Y en lo personal sé que la percepción de tu liderazgo no se debe tomar a la ligera sino transmitirlo al mundo profesional.
—Carlos Estrada Fotógrafo de retrato corporativo especializado en líderes y directivos








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